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La comprensión entró al mapa de riesgos en salud

Foto del escritor: Betina Bensignor
Betina Bensignor
3 sept
2 min de lectura

Actualizado: hace 3 días

La industria farmacéutica europea acaba de enviar una señal que merece la atención de quienes trabajan en salud, industria farmacéutica, compliance, asuntos regulatorios y comunicación.

La Federación Europea de Industrias y Asociaciones Farmacéuticas (EFPIA) publicó una guía práctica para mejorar la comunicación con pacientes. A primera vista, podría parecer un documento más sobre lenguaje claro. Sin embargo, su alcance es mucho mayor.

La guía refleja un cambio donde la comprensión empieza a ocupar un lugar estratégico dentro de la gestión, la gobernanza y el cumplimiento.

Durante años, las organizaciones se preocuparon por entregar información, es decir, se limitaban a conformarse con “ya lo informamos”. El nuevo estándar plantea una pregunta diferente: ¿las personas comprendieron esto que informó la organización? La diferencia parece sutil pero tiene implicancias enormes.

En salud, cada decisión se toma a partir de información. Un consentimiento informado, una indicación médica, una política de privacidad, una recomendación terapéutica o un protocolo asistencial producen efectos concretos en la vida de las personas. Cuando el mensaje pierde claridad, aumenta la posibilidad de interpretaciones erróneas, incumplimientos, conflictos, reclamos y daños evitables.

Por eso resulta tan significativo que EFPIA vincule de manera directa el lenguaje claro con la alfabetización sanitaria. La guía también propone algo todavía más relevante: transformar la claridad en un proceso organizacional.

Capacitar equipos, utilizar modelos estandarizados, revisar materiales, auditar la claridad, involucrar pacientes en la validación de contenidos y evaluar resultados forman parte de las recomendaciones. La claridad deja de depender exclusivamente de la habilidad individual de quien redacta y pasa a integrarse en la forma en que una organización diseña y gestiona sus comunicaciones.

Esta mirada coincide con las conclusiones del I Foro de Lenguaje Claro en Medicina, organizado recientemente por la Real Academia Nacional de Medicina de España. Allí se sostuvo que el lenguaje claro constituye una condición inherente a una medicina ética y segura, y que la comprensión debe convertirse en un criterio transversal dentro de las organizaciones de salud.

La publicación de la ISO 24495-1, primera norma internacional de lenguaje claro, el Reglamento General de Protección de Datos (GDPR), el European Accessibility Act y los estándares europeos de accesibilidad muestran la misma dirección: 

La claridad empieza a consolidarse como un estándar de calidad, gobernanza y responsabilidad institucional.

Desde la perspectiva del compliance, este movimiento abre una conversación especialmente interesante. Las organizaciones suelen gestionar riesgos financieros, operativos, legales, ambientales o reputacionales. Cada vez más evidencias muestran que también existe un riesgo asociado a la comprensión. O, mejor dicho: a la falta de comprensión.


¿Dónde figura el riesgo comunicacional en el mapa de riesgos de una organización de salud?


La guía de EFPIA ofrece la respuesta. La comprensión, ahora sabemos, requiere ser gestionada, medida y fortalecida.

Por eso la conversación sobre lenguaje claro ya no se limita a la redacción de textos. Hoy involucra capacitación, cultura organizacional, experiencia del paciente, gestión del riesgo, transparencia y cumplimiento. Y esto implica un trabajo estratégico en equipo.

La claridad se está convirtiendo en una infraestructura de confianza. Y cuando la confianza entra en juego, el compliance es un actor principal.

 
 
 

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